El penacho de Moctezuma
La historia de la humanidad está llena de relatos de reliquias nacionales, religiosas y artísticas que de una u otra manera, han venido a menudo a parar en manos extranjeras.
Con el paso del tiempo, estos objetos ganan fama de extraordinarios, adquieren caracteres fundacionales y a veces, hasta propiedades mágicas.
Para muestra, un botón; en 2018, una colección de objetos chinos, sustraídos ilegalmente hace más de 150 años del antiguo Palacio de Verano de Pekín por soldados franceses y británicos, apareció misteriosamente en una subasta en Londres, lo que desato la ira y la protesta del gobierno Chino.
Interesante también es el caso del Dr. Zahi Hawass, celebre arqueólogo egipcio que ha dedicado su vida a gestionar a nivel internacional, la devolución del patrimonio histórico de su país, que se encuentra desperdigado en museos de todo el mundo, en particular en el Museo Británico en Londres.
La búsqueda y posterior devolución de objetos de inestimable valor conocidos genéricamente como reliquias no ha estado ausente del aspecto chusco; tal es el caso de la mujer Inglesa que devolvió una serie de objetos que sustrajo durante una visita al Parque Arqueológico de Pompeya, la mujer afirmó que devolvía las piezas porque a raiz del robo, había caído sobre ella una maldición que la atormentó los últimos 15 años.
Sin embargo, a lo largo de los años, pocas reliquias han impactado en la conciencia colectiva de un pueblo tanto como lo ha hecho el denominado "Penacho de Moctezuma" sobre el pueblo mexicano.
Motecuczoma Xocoyotzin, hijo de Axayacatl y nieto de Nezahualcoyotl era el orgulloso tlatoani del Imperio Azteca al momento de la llegada de los españoles. Durante su mandato, el poderoso estado mexica había expandido sus fronteras conquistando Achiotlan, Yanhuitlan, Zozollan, Teuctpec, Huexotzingo y Cholollan, y posteriormente, al siempre rebelde Tlaxcallan. Los pueblos sometidos eran forzados a pagar onerosos tributos y a llevar para siempre la etiqueta de estados vasallos.
Como la mayoría de las personas en su tiempo, Moctezuma era un hombre supersticioso, siempre atento a las señales de la naturaleza. En la primavera de 1519 el tlatoani recibió noticias de un grupo de extraños hombres de aspecto monstruoso que habían llegado a las costas de Chalchihuecan en el actual estado de Veracruz, a bordo de enormes casas que se deslizaban sobre el mar. sospechando que dichos seres fuesen la confirmación de las profecías hechas por sus sabios astrólogos, el tlatoani envió una comitiva de representantes, llevando ricos objetos a manera de obsequios, esperando que esto les conformase y se fueran. Poco sospechaba Moctezuma el efecto que la simple vista de tales tesoros tendría en las ambiciones de Cortez y sus soldados.
Pocas semanas después las tropas de Cortez entraban a la imponente Tenochtitlán, Moctezuma convencido de que se trataba del dios Quetzalcóatl no solo no opuso resistencia, sino que adoptó una posición servil ante Cortez, lo que terminó por ganarle el repudio de los habitantes de la capital azteca.
Ansioso de complacer al dios, Moctezuma le procuró ostentosos regalos, diferentes ropas de algodón tan delgadas y bien tejidas, que necesitaban del tacto para diferenciarse de la seda; penachos, y otros objetos hechos de plumas, cuya hermosa y natural variedad de colores sobreponían y mezclaban con admirable maestría, arcos, flechas y rodelas de maderas extraordinarias. dos láminas redondas muy grandes, una de oro, que mostraba entre sus relieves la imagen del Sol, y la otra de plata, con la de la Luna, y una cantidad considerable de joyas y piezas de oro con alguna pedrería, collares, anillos, sortijas, pendientes y muchos otros adornos de mayor peso con figuras de aves y animales primorosamente labrados-
Si bien los objetos hechos de oro fueron rápidamente objeto de rapiña por parte de los españoles, muchos lograron salvarse y fueron enviados a España como regalo al Rey Carlos I.
Entre estos objetos se encontraba presumiblemente, el Quetzalpanecayotl o penacho de Moctezuma.
Carlos I de España era al mismo tiempo el emperador Carlos V de Alemania. al morir su padre, en 1506, heredó Holanda, Luxemburgo, Artois y el Franco Condado a lo que se añadiría en 1516.Aragón, Navarra, Castilla, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, y los territorios ya conquistados en América que heredó a la muerte de su abuelo materno Fernando "el católico", Además, en 1519, por parte de su abuelo paterno Maximiliano I obtuvo los territorios austríacos de los Habsburgo y fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, fue el primero de los reyes españoles de la dinastía de los Habsburgo, conocidos de forma genérica y un tanto despectiva como "los austrias".
Los regalos enviados por Cortez al emperador, incluido el penacho, fueron trasportados hasta Flandes, hoy Bélgica donde residía Carlos V, ahí se unieron a la larga lista de objetos suntuosos propiedad de la Corona Imperial, la mayoría de los cuales estuvo en exhibición reservada únicamente a aquellos con acceso a los aposentos del Emperador. Luego de algunos años, quedando olvidado en alguna bodega.
En 1575, aparece nuevamente en un inventario del palacio de Ambras en Insbruck, Austria, propiedad de Fernando de Habsburgo Conde de Tirol, sobrino de Carlos siendo nuevamente archivado en sus bodegas.
En 1876 El imperio Austro Húngaro decreta la creación del Museum für Völkerkunde Museo de Etnologia. Se desconoce exactamente cuando el penacho fue trasladado ahí, aunque se cree que fue a principios de 1817, aunque esta vez tendría que esperar más de 30 años para salir a la luz. Desde principios del siglo XX, con excepción de los periodos correspondientes a la Primera y Segunda Guerra Mundial el penacho ha estado en permanente exhibición.
A principios del siglo XX la historia del Penacho de Moctezuma llegó a oídos de la antropóloga estadounidense Zelia Nuttal, experta en manuscritos prehispánicos, quien realizo una amplia investigación sobre el códice Tonidenye, renombrado Códice Nuttal en su honor, fue ella quien identifico al penacho como "quetzalpanecáyotl", esto es, que hasta antes de Nuttal, los austriacos no sabían que se trataba de un penacho.
Sin embargo, en los últimos días, ha salido a la luz, una teoría de mediados del siglo pasado, que podría cambiar totalmente la historia del escurridizo tocado.
Según el biólogo mexicano Rafael Martín del Campo, el denominado "penacho" de Moctezuma es en realidad… ¡una capa!
Martín del Campo fue investigador del Instituto de Biología de la UNAM, y destacado estudioso de la ornitología. En 1952 publico un trabajo para la Sociedad Mexicana de Geografía sobre el tipo de plumas que los amatistas mexicas usaban en su artesanía.
El Dr. Martín del Campo identifico 4 tipos de plumas en el atavío muchas de las cuales se han desintegrado ya, llegando a la conclusión de que el objeto fuese extremadamente pesado para ser usado en la cabeza, para sustentar su teoría, Martin del Campo se baso en los códices mexicas, particularmente en el Códice Duran, en el cual se representa a un sacerdote en actitud danzante llevando en su espalda un objeto muy parecido al conocido penacho, más aún, realizo una réplica del mismo demostrando que la porción central, tenía por objeto no sujetarlo a la cabeza, sino al cuello, como una capa. Lamentablemente para esos tiempos, el charlador turquesa, una de las aves cuyas plumas fueron usadas para la elaboración del tocado, estaba ya en peligro de extinción, por lo que tuvo que substituir las plumas faltantes con plumas de pavo real.
Sin embargo, la narrativa oficial vigente en la primera mitad del siglo XX, no permitía ni toleraba ninguna idea contraria al realismo mágico . La teoría del Dr. Martín del Campo quedó, como otras, en el olvido…
Desde los años 50 la idea de un posible regreso del penacho a México ha sido un tema recurrente en el discurso político del populismo, aunque algunos artistas y activistas han solicitado la devolución del codiciado objeto, el gobierno mexicano nunca ha realizado una solicitud formal al respecto...
Quizás, después de todo, el riesgo una respuesta positiva por parte del gobierno austriaco, sea mayor al beneficio que se podría obtener.
Tras la caída del Segundo Imperio Mexicano y el fusilamiento del Emperador Maximiliano de Habsburgo, el gobierno del Presidente Benito Juárez incautó la mayoría de las propiedades de Maximiliano y la Emperatriz Carlota, aunque el tesoro real, constituido por varias decenas de barriles llenos de monedas de oro, fue sacado del país por los integrantes de la Legión Extranjera, quienes lo trasladaron a Luisiana, por entonces aún posesión francesa, sin embargo hubo un objeto que por sus dimensiones y sobre todo, su peso no pudo ser sacado del país; el Carruaje Dorado de Maximiliano.
El opulento objeto del que se dice que, está hecho casi totalmente de oro se encuentra desde entonces en el vestíbulo del Castillo de Chapultepec, ni siquiera los fuerzas invasoras al mando del Gral. Scott lograron sacarlo de ahí.
A diferencia del Penacho de Moctezuma que ni siquiera existe la certeza de haya pertenecido a Moctezuma, y más aún, de que sea un penacho , el carruaje de Maximiliano fue antes propiedad del Archiduque Francisco Carlos de Habsburgo, Emperador de los reinos dela Santa Corona de San Esteban, mejor conocidos como Austria Hungría, o Imperio Austrohúngaro, quien lo obsequio a su hijo menor poco antes de que se embarcara rumbo a México. al estar hecho de oro, su valor no solo es inestimable, sino que, de ponerse en el mercado, provocaría una desplazamiento en la curva de la oferta con el consiguiente efecto negativo que tendría en la economía mundial.
A pesar de la certeza del origen del carruaje y de sus propietarios, el gobierno Austriaco nunca ha realizado solicitud alguna, para que sea devuelto a su país de origen.
Al final el Penacho de Moctezuma descansa hoy en las vitrinas del Museo de Etnología de Viena rodeado de los más altos estándares de bioseguridad y calidad museográfica, debido a lo delicado y perene de sus materiales, es muy probable que el paso del tiempo termine por desintegrarlo, el propio curador del museo dijo recientemente que, en estos momentos, sacarlo y trasladado de regreso a México tendría consecuencias desastrosas.

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